Conjunto Histórico

Arico cuenta con tres Conjuntos Históricos (Arico El Nuevo, Villa de Arico e Icor) fieles reflejo de la importancia de este municipio desde el momento de la conquista en el siglo XV hasta nuestros días.

El pasado aborigen también ha quedado atestiguado por los innumerables yacimientos arqueológicos existentes a lo largo de su geografía, entre los que destacan los grabados rupestres y las estaciones de cazoletas y canales. Los edificios religiosos han sido testigos de la evolución de este pueblo comenzando a estar presentes ya desde el siglo XVI hasta la actualidad. También los antiguos caseríos son ejemplo de los cambios que se han ido produciendo en las costumbres constructivas, sociales y económicas del municipio, ofreciéndonos una experiencia de viaje al pasado en el que podremos ver como el trabajo de la piedra fue fundamental en el proceso de asentamiento de las gentes de los distintos barrios de Arico a lo largo de su historia.

El patrimonio natural y paisajístico también está muy presente en sus Monumentos Naturales o en las formaciones rocosas producidas por caprichos de la naturaleza.


CONJUNTO HISTÓRICO DE ARICO EL NUEVO

Conjunto Histórico dea Arico Nuevo

Arico Nuevo tiene sus orígenes en el siglo XVIII, cuando se ubican en el lugar algunos vecinos procedentes del vecino Lomo de Arico, atraídos por al presencia de manantiales de agua, escasos en aquella época.

Está situado entre los barrancos de La Atalaya y de Lere o de Los Caballos, encontrándose a unos 350 metros de altitud, junto a la Carretera Vieja del Sur (C-822) a la altura del kilómetro 55,3. Su acceso más cercano desde la Autopista TF-1 es a través de la carretera TF-613 que llega hasta el núcleo cercano de Arico Viejo.

Numerosas casonas antiguas de los siglos XVIII y XIX se distribuyen de forma lineal, donde la piedra chasnera y una carpintería singular crean un entorno de fachadas sobrias y elegantes tras las que numerosos patios esconden rincones de notable encanto y frescura. Declarado Conjunto Histórico, sus vías y espacios públicos se han elaborado en sintonía con las casonas y jardines particulares, utilizando elementos tradicionales y materiales propios del Municipio de Villa de Arico.


CONJUNTO HISTÓRICO DE ICOR

Conjunto Histórico de Icor

El Caserío de Icor se halla junto a la carretera general, a 330 m de altitud y a 12,2 km de El Lomo de Arico. Pese a ser pocas las viviendas y con un carácter generalizado de austeridad, el conjunto presenta un interés singular, como muestra de una bella arquitectura rural conservada con bastante pureza. Los inmuebles aparecen jalonando el camino que baja en pendiente y a lo largo de él se pueden observar casas de dos plantas o terreras.

Estos edificios, cuyo estilo arquitectónico es el tradicional canario, pueden ser de un solo bloque, en forma de “L” para protegerse sobre sí mismos del viento dominante o bien agrupando sus dependencias en torno a un amplio patio. Sus puertas y ventanas se orientan hacia el naciente o el sol del mediodía. Todas se cubren de la brisa del norte dando la espalda a las lluvias y tormentas. Su techumbre cubierta en su exterior por teja árabe, puede ser de una, dos o cuatro aguas, presentando diversas edificaciones enlucido de cal. El piso de madera y el techo terminado en tablas machihembradas o con varillas que tapan las rendijas (o encuentros entre tablas), evitan así que caiga la tierra del tejado.

No todas las casas de labor tienen altillos (granero o tronja), pero en el Caserío de Icor cinco de las seis casas que se datan como las más antiguas tienen tronja, coincidiendo también con aquellas que detentan un cierto prestigio sobre las más sencillas. Se accede desde el exterior a estos altillos por una escalera de toba sin barandas que termina en una rústica balconada con barandal primitivo, de tablas poco elaboradas que se clavan sobre guías vistas. El piso de los graneros está próximo al techo. Las vigas de tirante llegan prácticamente al pecho del labrador que habrá de agacharse para acceder al fondo de la estancia. La viga cumbrera permite que por su altura pueda estarse de pie al centro del granero.

Las más antiguas de las casonas han sido datadas en el siglo XVIII; aunque alguna aparece con ampliaciones y reformas en la carpintería, practicadas en el siguiente. Hoy en día se hallan casi todas deshabitadas, por el progresivo abandono del lugar.

Hacia 1778 contaba con 5 edificios de dos plantas, ocupados por unas 20 personas, y una casa terrera inhabitable, que sería la más antigua. Esta situación varió poco a lo largo del siglo XIX, que tenía 11 casas, 5 de dos plantas, 3 terreras y 3 más humildes. Por entonces eran unos 36 habitantes. Según el padrón municipal de 1987, la zona presenta un total de 71 habitantes, habiéndose acusado un notorio despoblamiento a partir de 1940.

El Caserío de Icor aparece a mediados del siglo XVI, sin ninguna demarcación y límites señalados, siendo una agrupación de familias destinadas al cultivo del trigo, viña y árboles frutales, y a la ganadería con cabras y ovejas. Los primeros datos existentes se remiten a 1778 en el cual existían 6 casas con una población de 27 personas.
Al Norte, desde la cota 370 por el Cerro del Lomo, siguiendo la pista que está al Norte del Barranco de Icor (pista de Vista de Balo) hasta la cota 305. De ahí, parte una línea recta en dirección Suroeste hasta la cota 320 en el lomo que sigue al Barranco Jurado, en la intersección del camino que está en el Lomo del Bote.

Desde este punto, subiendo por el Camino de Los Bubangos, se cruza la carretera general por el mismo camino hasta la cota 370. Desde este punto, una línea recta en sentido Este hasta el primer punto citado, que cierra el perímetro. Todo ello, según el plano que a escala 1:5.000 consta en el expediente de su razón.


CONJUNTO HISTÓRICO DE LA VILLA DE ARICO

La Villa de Arico es la capital administrativa y centro religioso del municipio.

Su origen está en un antiguo caserío surgido del desarrollo arquitectónico de las primitivas chozas y casas-cueva. El centro de la localidad fue desde  entonces la plaza de la iglesia, construyéndose en las inmediaciones las primeras viviendas. La elección de este territorio como lugar de asentamiento pudo deberse a su clima, a la proximidad de fuentes y nacientes de agua y a la existencia de tierras de cultivo.

La parte de mayor antigüedad de la localidad presenta una magnífica muestra de la arquitectura rural tradicional canaria, con edificaciones hechas con materiales de  construcción típico de la zona, como la loza chasnera.

Entre los edificios más representativos, sobresale la Iglesia y  Parroquia de San Juan Bautista, que data del siglo XVII la primera construcción, o del siglo XVII, para otros estudiosos, y las casas aledañas. Su rico patrimonio artístico, su valor arquitectónico y el buen estado de conservación le ha valido su declaración como Bien de Interés Cultural  con la categoría de Conjunto Histórico.

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